Hay un día que jamas olvidaré fue aquel instante en que dejamos de ser dos y fuimos uno. Fue ese preciso momento, cuando me sentí por primera vez en casa. Fue el cosquilleo y el sudor frío de mis manos, lo que hicieron darme cuenta, de que estaba ante uno de los mejores momentos que te da la vida, esa primera vez. Jamás como la llegue a soñar, porque fue mejor de lo imaginado.