Hoy me es difícil imaginar que alguna vez fuera tan pequeña, que dependía completamente de alguien, y ese alguien eras tu mamá.
Tu me enseñaste todo por primera vez, estabas a mi lado cuando tuve mis primeros pasos, fuiste la primera persona que me hizo reir, y escuchaste que la primera palabra que dije fue: papá. Perdóname mamá.
En realidad, me encanta que la gente diga que me parezco a ti, aunque yo sea la viva imagen de mi padre, porque es verdad tenemos los mismos ojos, las mismos gestos y si los miras de cerca verás que hasta los dedos de nuestros pies y manos son parecidos.
Siempre seré una parte de ti, porque tú me creaste. Has echo que sea la persona que soy ahora, gracias a tus gestos. Me has enseñado todas las cosas importantes de nuestro mundo y mi lugar en el. Todo lo aprendí de ti, mientras te escuchaba y te observaba. Y lo que me queda por aprender, porque aun me tienes que regañar y decirme ten cuidado el camino que escoges, pero también sé que si escojo el equivocado, me ayudarás a levantarme.
Has compartido conmigo todos los valores que te hacen tan especial: bondad, perdón, honestidad, perseverancia, consideración y paciencia, sobre todo paciencia, sé que no soy la hija perfecta, que tengo un carácter extraño y soy un poco rara, pero con mis virtudes y mi cantidad de defectos, sé que tengo a mi lado a la mejor mujer de este mundo, a ti mama.
También me enseñaste, que incluso el día mas terrible parece mejor con un vaso de leche y galletas; lo que trato de decirte mamá, es que eres la base de todo lo que soy, y si te vas, me hundo y por eso solo tengo que decirte: GRACIAS!.
- te quiero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario