Hay lugares que no te esperas, pero que cuando los ves te sorprenden. Hace un tiempo, fui a Valencia, de viaje, a ver a una persona especial, caminando por Buñol, nos paramos en un parque increíblemente precioso, bajamos hasta el final por donde pasaba un riachuelo y allí nos sentamos a hablar después de mucho tiempo sin vernos. Jamás me hubiera imaginado que ese lugar existía en el mundo, pero el echo es que ahora no me puedo olvidar de él, es un sitio realmente especial y volveré, lo sé.
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