A veces parece que el mundo esté empeñado en atacarte, en herirte, en sacarte las garras y llenarte de arañazos con los que quitarte tus ilusiones, arañazos que te hagan creer que estás solo, que nunca podrás salir adelante y que no hay nada en el mundo que te haga sentir feliz y tranquilo.
Pero yo ya estoy cansado de lamentarme por mis arañazos.
Por tanto, no admitiré más negociaciones con el mundo. En esta vida sólo se puede ser depredador o presa, y yo estoy cansado de sentirme apresado.
Pero todo esto va a cambiar. Le demostraré al mundo que yo también puedo defenderme, que tengo mucho que mostrar y que ofrecer, que se acabó el lamentarme, que ahora me toca a mí mover ficha, que ya ha comenzado el viaje y que no pienso descansar hasta llegar a mi destino. Y todo esto lo demostraré a partir de hoy, porque hoy es el primer día del resto de mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario